Si pasas mucho tiempo en Internet, probablemente sepas que Marco Rubio, cuando era adolescente, ganaba dinero extra trabajando para su difunto cuñado Orlando Cicilia. El negocio importaba y vendía animales exóticos como tapadera para transportar casi medio millón de libras de cocaína y marihuana.
Palantir es el Sherlock Holmes de la vigilancia masiva: deduce, predice y a veces inventa enemigos. Juan Alonso señala al respecto que «La primicia la dio el periodista especializado en nuevas tecnologías, Sebastián Catalano desde el portal Infobae, el 14 de noviembre de 2024: “Milei estrecha vínculos con los millonarios tech: apoyo de los unicornios y la conexión con la cofradía que reina en Silicon Valley”.
“El presidente tiene diálogo con Elon Musk, a quien asegura haber marcado el camino del puesto que ocupará en el gobierno de Trump. Recibió a Peter Thiel en la Casa Rosada y designó a Alec Oxenford embajador en EE.UU. Mercado Libre, Globant y Endeavor, alineados”. Entre las empresas en la góndola de la tecno idelogía de ultraderecha, Palantir se destaca, opera con la CIA, Israel e Inglaterra.
El decreto de Javier Gerardo Milei que empodera a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) tiene el objetivo de fundar una Policía Secreta como el ICE de Donald Trump, vigilar, castigar y obviamente si se requiere, asesinar opositores considerados «terroristas». La misma narrativa de los represores en los años setenta, solo cambian los emisores – los originales o murieron o están en eso- y obviamente la tecnología. Veamos.
A partir de las entrevistas realizadas a tres profesionales psicólogos que se encuentran trabajando con la problemática del suicidio adolescente en distintas localidades de la Provincia de Buenos Aires, se pudo detectar como denominadores comunes: la carencia de estadísticas fidedignas; el aumento de los intentos de suicidio desde 2011, y en especial luego de la pandemia covid-19; el fenómeno de la identificación-propagación o efecto dominó a partir del manejo de la información; la más que evidente relación con las autolesiones, la violencia familiar y las adicciones; considerar la universalidad de la crisis adolescente sumada a las de la institución familiar y del contexto social, económico, político y cultural; el predominio de la carencia de un proyecto vital esperanzador tanto para jóvenes como para adultos, en medio de un mundo globalizado expulsivo y de exclusión. Estos valiosísimos testimonios se encuentran detallados en la segunda sección de la publicación. En base a ellos y a otros textos se comparten estas apreciaciones.