Existe en Japón una antigua forma de drama clásico llamada Noh, un teatro de máscaras donde actores varones, ocultos tras rostros tallados en madera, encarnan fantasmas, dioses, demonios y mujeres, tejiendo narrativas soñadoras sobre la vida, la muerte y la ilusión. La analogía con el proceso que hoy se desarrolla bajo el eufemismo de «acuerdos de paz» para Ucrania resulta escalofriantemente precisa.