Jeffrey Epstein no fue solo un delincuente sexual convicto que abusó de decenas de menores durante décadas. Fue, sobre todo, un operador de élite que tejió una red de complicidad entre políticos, científicos, magnates tecnológicos y banqueros de primer nivel. Los tres millones de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan un entramado donde Epstein actuaba como intermediario, facilitador de negocios, lobista encubierto y financiador estratégico. En el video de apertura Tcked Carlson ayer da su mirada sobre un caso Jeffrey Epstein no fue solo un delincuente sexual convicto que abusó de decenas de menores durante décadas. Fue, sobre todo, un operador de élite que tejió una red de complicidad entre políticos, científicos, magnates tecnológicos y banqueros de primer nivel. Los tres millones de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan un entramado donde Epstein actuaba como intermediario, facilitador de negocios, lobista encubierto y financiador estratégico en el video de apertura, Tucker Carlson sobre Archivos Epstein, Pizzagate y La Red Criminal Global de pedofilia con Ian Carroll un tema que podría dividir horizontalmente al bipartidismo dominante en Estados Unidos.
Es notable cómo, en el vasto panorama de las publicaciones de izquierda y progresistas en América Latina, se erige un silencio ensordecedor alrededor de un evento liminar: el intento de femimagnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner en el año 2022. Este atentado, perpetrado en plena luz del día ante las cámaras y el pueblo argentino, no es un mero incidente aislado, sino el punto liminar de una ofensiva imperialista que se extiende como una sombra sobre el continente.
¿De qué va lo de Epstein? Pues va, básicamente, de clase y de género. De ricos, asquerosamente ricos, acumulando cada vez más y más riqueza a través de la especulación financiera, de contratos públicos millonarios, de política internacional, de filantropía, de medios de comunicación