La independencia de los bancos centrales se multiplicó no porque fuera más eficiente para controlar la inflación o evitar colapsos financieros, sino porque encajaba con la teoría neoliberal de que la libertad de los mercados y las finanzas, sin el control gubernamental, era lo mejor para el capitalismo. Los llamados bancos centrales independientes son independientes solo de los parlamentos, las organizaciones sociales, de la gente de a pie. Obviamente están completamente dependientes de los bolsillos de los grupos financieros y de la oligarquía en general.
La intención de Israel de aniquilar Gaza habría quedado clara mucho antes si hubiéramos escuchado a los periodistas palestinos, en lugar de las evasivas y equívocos de la BBC. El oscurecimiento del genocidio de Gaza, y de la colusión occidental en él, proporciona una instantánea en alta definición de las agendas racistas y coloniales que dominan lo que llamamos «noticias».
Estamos nuevamente en los 90, el modelo socioeconómico no se toca, el tema es nuevamente la corrupción personal, de segundo orden y la disputa entre periodistas. Mientras tanto el bloque en el poder busca reemplazos que garanticen la continuidad de sus intereses (depredadores). Kristalina Giorgeva, la señora que «de niña conoció la pobreza», lo señaló con contundencia: «El país tendrá elecciones, como ustedes saben, en octubre (no se enteró del desdoblamiento), y es muy importante que no abandonen la voluntad de cambio.» Para no dejar dudas, añadió: «Hasta ahora, no parece ser el caso. No vemos que ese riesgo se esté materializando. Pero yo pediría que Argentina mantenga el rumbo.» Injerencia insólita – que gratis no es-, les importa «mantener el rumbo». ¡Si wuana!