Los informes de masacres marcan la corta historia de las fronteras europeas. El ciclo mediático repetitivo de muerte, indignación y olvido es ya habitual. La acumulación de masacres apenas se registra entre las fuerzas políticas o la opinión pública en general. La izquierda europea, tanto moderada como radical, denuncia o minimiza alternativamente la muerte de migrantes, según su propia posición en el gobierno.