Perú y más allá: El sistema no colapsa, se desgasta

Perú y más allá: El sistema no colapsa, se desgasta

Diversos politólogos describen al sistema de representación en Perú como ejemplo de una «crisis de representación total». Lo que estamos presenciando en el camino a las elecciones de 2026 no es solo fragmentación, sino una parálisis hegemónica donde ningún grupo logra establecer un proyecto de país coherente. Algunos de los puntos clave que estructuran este momento histórico y estructural en el Perú:
🏛️ El Estado como Botín vs. El Estado como Institución
La desarticulación que mencionas se manifiesta en una captura institucional sin precedentes:
Partidos «cascarón»: Organizaciones que operan como franquicias electorales sin ideología ni militancia real.Intereses particulares: El Congreso actual es visto como un espacio de defensa de economías ilegales o intereses corporativos específicos (universidades no licenciadas, minería informal, etc.).
Vaciamiento democrático: Las reformas electorales recientes han eliminado las elecciones primarias (PASO), debilitando aún más la participación ciudadana y fortaleciendo a las cúpulas partidarias.

📉 La Crisis de Dirección de las Elites
Las «clases dominantes» en el Perú han pasado de una estrategia de «crecimiento sin política» a una de supervivencia defensiva:
Ausencia de cuadros: No hay líderes con visión de largo plazo; la tecnocracia que antes sostenía el modelo económico se ha replegado o ha sido desplazada.
Gobernabilidad precaria: La alianza tácita entre el Ejecutivo y el Legislativo se basa en la mutua supervivencia y no en un programa de gobierno, lo que profundiza el rechazo social (con niveles de desaprobación que superan el 90%).
✊ La Fragmentación de las Clases Subalternas
A pesar del descontento masivo, no se vislumbra un «bloque histórico» con capacidad de mando:
Desconexión territorial: Las protestas de 2022 y 2023 mostraron una fuerza enorme en el sur andino, pero esa energía no ha logrado traducirse en una plataforma política nacional unificada.
Precarización y sobrevivencia: La alta informalidad laboral (más del 75%) atomiza a la población, dificultando la creación de sindicatos o movimientos sociales con músculo político constante.
Crisis de liderazgos: La izquierda y los movimientos progresistas se encuentran divididos por personalismos y disputas ideológicas internas.

🔍 El Escenario para 2026 El resultado más probable de esta «doble incapacidad» es un escenario de altísima incertidumbre:
Atomización extrema: Podríamos ver un número récord de candidatos presidenciales (más de 30 partidos inscritos).
Populismos de «mano dura»: Ante el vacío de poder, surgen figuras que prometen orden autoritario como respuesta a la inseguridad y al caos político.
Riesgo de deslegitimación: Quien gane lo hará probablemente con un porcentaje mínimo de votos, naciendo con un capital político insuficiente para gobernar.
Si agregamos el apresamiento y proscripción de dirigentes popular-democráticos, nos aproximamos a un sistema de representación pseudo-democrático que, por convicción o impotencia, da lo mismo, reproduce y amplía los intereses del bloque en el poder que permanecen intocados ya durante más de dos décadas, representados (sin voto alguno) por el economista neoliberal Julio Emilio Velarde Flores.

mayo 3, 2026
A pesar de los Clinton, a pesar de Obama sigo siendo demócrata…( ¿sigo siendo?)

A pesar de los Clinton, a pesar de Obama sigo siendo demócrata…( ¿sigo siendo?)

El título del post replica las tendencias electorales analizadas en los últimos años: el sector de la clase trabajadora blanca que se siente defraudado por Donald Trump no se traduce automáticamente en nuevos votos para el Partido Demócrata.
En lugar de un retorno al bando demócrata, los datos y análisis recientes sugieren tres comportamientos principales:
El «Abandono Silencioso» y la Abstención
Muchos votantes obreros que se sienten decepcionados con Trump no ven en los demócratas una alternativa que represente sus intereses económicos.
Desilusión bipartidista: Sienten que ninguno de los dos partidos principales se preocupa realmente por sus problemas cotidianos, como el costo de vida.
No participación: En lugar de cambiar su voto, optan por no acudir a las urnas, lo que reduce la participación en distritos clave.
Independencia política: Se observa un crecimiento en el grupo de votantes que se identifican como independientes, alejándose de las etiquetas tradicionales.
La Brecha de Confianza
A pesar de las críticas hacia Trump por no cumplir promesas industriales o económicas, persiste una «desconfianza latente» hacia el Partido Demócrata.
Temas culturales: Muchos trabajadores perciben al Partido Demócrata como demasiado enfocado en temas sociales o culturales (denominados a menudo como «wokeness») que consideran alejados de sus necesidades económicas urgentes.
Falta de resultados: Existe la percepción de que los demócratas prometen políticas pro-trabajador pero no logran materializarlas en mejoras tangibles en sus comunidades.
Cambios en la Coalición Republicana
Aunque algunos trabajadores blancos se alejen, el movimiento MAGA ha logrado compensar estas pérdidas atrayendo a otros sectores de la clase trabajadora:
Voto multirracial: En las elecciones de 2024, Trump logró avances históricos entre trabajadores latinos y afroamericanos sin títulos universitarios.
Identidad de clase: El Partido Republicano se ha consolidado para muchos como el «partido de la clase trabajadora» frente a un Partido Demócrata que es visto cada vez más como el partido de las élites universitarias y profesionales.
Datos de Aprobación Recientes (Mayo 2026): A principios de 2026, las encuestas muestran que la aprobación de Trump entre hogares de ingresos bajos ha caído a niveles críticos (alrededor del 31%) debido a preocupaciones económicas persistentes, pero esto no ha resultado en una victoria clara para los demócratas de cara a las próximas elecciones de medio término.
¿Y por casa cómo andamos?

mayo 2, 2026
Una moneda

Una moneda

La «Hipótesis Frenkel», que desarrollamos brevemente acá, describe que en el peor momento socioeconómico, político y electoral del gobierno, el oficialismo bonaerense desplegó una estrategia fallida que , con el desdoblamiento electoral que resultó de hecho un balotaje, diseñado a la medidad de la interna del peronismo, municipalizó las elecciónes al tiempo que buscó «deskirchnerizar» la oferta electoral, facilitando el triunfo en la segunda ronda de octubre de La Libertad Avanza.
El balotaje bonaerense logró desmovilizar la base popular con un ausentismo asimétrico muy intenso en las barriadas vulnerables, unificar el voto antiperonista y promover, por primera vez , la intervención directa del tesoro norteamericano para el nuevo rescate del plan Caputo 2 que, como afirma Roberto Frenkel en el video, es la única novedad que ofrece el actual plan de «estabilización» respecto a los anteriores observdos desde el año 1976.
Esta estrategia fallida, finalmente resultó en en un debilitamiento competitivo del oficialismo bonaerense y permitio al gobierno nacional remontar los 14 puntos de diferencia de la primera vuelta de setiembre y lograr un triunfo ajustado en la segunda ronda de octubre, reafirmando lo obvio: El peronismo nunca ganó un balotaje.
La transición hacia 2027 quedó así marcada a fuego por esta pésima estrategia electoral del peronismo bonaerense, agregando graves dificultades adicionales para intentar derrotar electoralmente al proyecto de entrega neocolonial que encarna Javier Milei. En el diseño de una estrategia electoral se pueden tomar todo tipo de decisiones, nunca es posible evitar sus consecuencias.

mayo 2, 2026