Wittgenstein y Heidegger, los dos mayores filósofos del siglo XX, pensaron mucho de lo que pensaron en una cabaña elemental, emboscados y apartados todo lo posible de los grandes centros universitarios en los que se hallaban a disgusto. Buscanan un desvío por fuera del mandato social que conmina a quienes trabajan con ideas y palabras a juzgar en continuación, a tomar parte en cada conflicto, a reaccionar de inmediato y opinar sin vacilar sobre todo lo que sucede.