La desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991 dio lugar a que Washington declarara en ese mismo momento que se estaba introduciendo un nuevo orden mundial unipolar, en el que Estados Unidos era ahora la única superpotencia. Estados Unidos, apoyado por sus aliados de la OTAN, inició de inmediato una gran estrategia de cambio de régimen o “imperialismo desnudo” en los Balcanes, Medio Oriente, el norte de África y a lo largo de todo el perímetro de la ex Unión Soviética.