La mentira y la crueldad convierten a su presidencia en un concierto de injusticias e inequidades. Defensor a ultranza de la propiedad privada, es un trasgresor de la propiedad intelectual pues plagia descaradamente a autores que admira. Su capacidad de análisis se reduce a una variedad de dos colores. Su amplitud ideológica sólo contempla que “los que no están conmigo, están contra mí”, a los cuales le reserva un frondoso diccionario de descalificaciones e insultos. El presidente padece de una alta miserabilidad en sangre.
En su último análisis del impacto del conflicto de Oriente Medio en las economías mundiales, el FMI lo resumió así: « Aunque la guerra podría moldear la economía mundial de diferentes maneras, todos los caminos conducen a precios más altos y a un crecimiento más lento».El martes, los precios de la gasolina en Estados Unidos superaron el promedio de 4 dólares por galón por primera vez desde 2022, debido a que la guerra con Irán está provocando un aumento vertiginoso de los precios del combustible en todo el mundo.
Los conductores expresaron su frustración con el presidente Donald Trump, culpándolo de iniciar una guerra con Irán, mientras que los precios de la gasolina superaron los 4 dólares por galón por primera vez desde 2022.
El precio mundial del petróleo, de referencia en el mercado, se encamina a su mayor subida mensual registrada en marzo, superando incluso el de 1990, cuando Irak invadió Kuwait. Sucede que Irán continúa consolidando su control sobre el estrecho de Ormuz mediante un modelo de tránsito selectivo, que permite el paso de buques y tipos de carga específicos a través de corredores dentro de sus aguas territoriales. Esto incluye envíos de energía con destino a China, flujos de carga agrícola y ciertos movimientos de gas natural de petróleo (GLP), lo que refuerza un marco de acceso basado en permisos en lugar de un cierre total.
La reforma de la Ley de Glaciares volvió a poner en primer plano una disputa que el gobierno de Javier Milei intentó presentar como un asunto técnico y de “modernización regulatoria”, pero que en el Congreso se expresó como lo que efectivamente es: una pelea por el control del agua, del territorio y de las condiciones de inserción de la Argentina en la nueva división internacional del trabajo.