La derecha trabaja con el odio y el resentimiento, que son sentimientos genuinos que instrumentalizan para el mal, y que desde el kirchnerismo no los pensamos siquiera como actores necesarios de cualquier proyecto de justicia social. No sorpende entonces que el ultraderechista obtenía su mayor porcentaje de votos en todas las categorías de condición de ingreso, pero sobre todo entre los trabajadores informales y cuentapropistas donde la caída del salario real fue brutal durante este gobierno que, aunque ya acabado hace tiempo, culmina formalmente el 10 de diciembre.