El paradigma de des-historización de la práctica política de los sectores subalternos, que brillantemente describe Walsh mostrando la operación ideológica de los sectores dominantes, replica en su matriz conceptual, en el borramiento de la historia por parte de los aparatos ideológicos de Estado, de aquellos candidatos que en una coyuntura específica son puestos en forma para reproducir y ampliar los intereses de la llamémosle también “casta” económica, jurídica y política dominante.