Morrisey publicó una extensa carta en su web donde apuntó contra los ejecutivos de la música que ahora llenan de elogios por «abandonar» a la artista y activista en sus momentos de mayor vulnerabilidad.
Una primera conclusión de estas elecciones es que, a pesar de la aparente omnipotencia de las encuestas en el presente análisis político, de su asignado carácter de oráculo sagrado en la confusión política presente, la política y la democracia son algo mucho más complejo, y mucho más importante que lo que pueda ser reducible a cifras. La política, como sabemos, es siempre un juego que se decide entre fortuna y virtud, determinación y contingencia, estructura y agencia. O el juego entre lo esperado, lo esperable y lo inesperado.
Al menos 735 millones de personas padecen hoy hambre en el mundo, 122 millones más que hace cuatro años según la ONU, por una combinación de factores que van desde el cambio climático hasta conflictos armados que encarecen los alimentos hasta alejarlos de pueblos enteros y volver muy difícil el cumplimiento de la meta de eliminarlo que incluyeron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2030. Veremos, los pronósticos son conjeturales cuando no, muy sesgados. En esta etapa del desarrollo capitalista de concentración, fiancierización y guerra abierta o solapada por la hegemonía planetaria, las perspectivas de disminuir el hambre son muy complejas. Los datos y no los vaticinios muestran que hoy, la «seguridad alimentaria», está cayendo.