La pendiente de degradación del radicalismo como movimiento popular se expresa en sus actuales dirigentes, quienes exhiben una mediocridad apabullante y que aceptaron ser representantes del establishment y furgones de cola de una coalición que polemiza por ver quién representa mejor a la ultraderecha. El caso del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, que desempeña el papel de súper halcón de una falsa paloma como Horacio Rodríguez Larreta, es la máxima expresión de esa degradación política.
La letra chica del encarecimiento de algunas importaciones deberá incluir, entre otros elementos, un filtro clave: qué bienes e insumos quedarán exceptuados de la alícuota de 7,5% del impuesto PAIS entre los que se utilizan para fabricar productos de la canasta básica, en particular la alimentaria. Esperemos que logren establecer el filtro con eficacia y establezcan los controles severos que las circunstancias ameritan, puesto que superar la pobreza en la Argentina por el costo de alimentos es cada vez más difícil. La dificultad de superar la pobreza es no solo por la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos familiares, sino por el aumento del costo de las canastas.
Más de 80% de popularidad, violaciones de derechos civiles, más de 66 mil detenciones masivas y casi 5 mil arrestos arbitrarios: se cumplió un año del régimen de excepción en El Salvador, el país con mayor población encarcelada del mundo. El método del presidente salvadoreño se puso de moda entre las nuevas derechas. Nayib Bukele no sólo construyó un modelo punitivista sino que intentó refundar un nuevo orden, una pedagogía del castigo y la crueldad que impactan en la región y particularmente en nuestro país, donde el progresismo no tiene ya palabra alguna sobre el tema inseguridad.