La inflación de los precios al consumidor de EE. UU. cayó bruscamente en junio hasta el 3,0% interanual y la inflación «básica», que excluye los precios de los alimentos y la energía, también retrocedió hasta el 4,8% interanual. Estas cifras llevaron la tasa de inflación a niveles de 2021. Pero esto no se ha logrado con la política monetaria del banco central empujando hacia abajo la ‘demanda excesiva’ sino a través de la desaceleración del crecimiento, particularmente en la manufactura y el comercio. Lo que va a hacer bajar aún más la inflación no son más subidas de tasas, sino una recesión.