No deben asumirse posiciones dogmáticas frente al endeudamiento. La deuda externa es un instrumento de política económica válido y necesario para los países. Y, en el caso de las economías periféricas, lo deseable es que el endeudamiento responda a metas de desarrollo. Pero tradicionalmente la deuda es un mecanismo dirigido al pago a los acreedores privados – inversionistas de carácter especulativo – y/ o «formación de activos externos» – fuga de capitales -. Así las cosas, las «metas de desarrollo», son parte de la «narrativa» de los sectores de poder, que se benefician con el endeudamiento externo y extremo, valga la cuasi redundancia.
Aquel 6 de julio de 1994, la Plaza de Mayo recibió a más de 80 mil personas en reclamo por las políticas económicas llevadas a cabo por el Gobierno de Carlos Menem. A 29 años de su realización, la Marcha Federal sigue siendo recordada como caldo de cultivo de la lucha callejera, recuerdo que se reactualiza en medio del alzamiento popular en Jujuy. Cuando todo parece bajo control de la casta, hay que estar atentos a los síntomas del quiebre de la «pax romana». El tiempo dirá.
Estados Unidos retrocede en América Latina pero sigue siendo ampliamente dominante en la región. Pero la tentación de negocios con China desconcierta a los conservadores locales. Los neoliberales repiten un discurso del pasado, sin registrar siquiera las propias reticencias inversoras de las empresas estadounidenses. La mayoría de esas firmas buscan ganancias rápidas con reducido riesgo propio y no ofrecen las imaginarias oportunidades que propagan sus admiradores del Sur. Trump transparentó con su conocida brutalidad esas restricciones, que Biden vuelve a enmascarar con los habituales engaños de la propaganda imperial.