En medio de toda la fanfarronería y amenazas sobre Groenlandia en su discurso de Davos, el presidente estadounidense Trump hizo una serie de jactancias sobre el éxito de la economía estadounidense, que, por supuesto, se debió a él. «El crecimiento está explotando, la productividad se dispara, la inversión se dispara, los ingresos están subiendo y la inflación ha sido derrotada», dijo a la reunión de la élite política y financiera mundial. «Somos el país más caliente del mundo.» (Y no se refería al calentamiento global.)
Líderes al menos «irresponsables» permitieron que Israel y Estados Unidos desgarraran el derecho internacional en Gaza. Ahora, frente a Groenlandia y Ucrania, sufren un grave caso de «arrepentimiento del comprador».
Desde luego Trump no se arrepiente de nada, conoce su juego. Ha iniciado ahora la segunda etapa de su plan : «La junta de Paz».
El borrador de los estatutos plantea una cuota para ser miembro permanente: 1.000 millones de dólares (864 millones de euros). Pese al coste, hasta el momento alrededor de veinte países confirmaron su adhesión, entre ellos obviamente Argentina, Hungría, Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos y Paraguay.
El neoliberalismo promueve la inequidad distributiva, reducción del estado de bienestar, la desregulación y la privatización, lo que suele resultar en ajustes fiscales, precarización laboral y aumento de la pobreza.
Ante el impacto social, se implementan planes sociales de contención para aliviar el descontento, acompañados de represión o regulación para limitar la protesta social y la movilización popular. Un museo de novedades.