Un perfil del primer ministro canadiense, en perfecta sintonía con su discurso en Davos 2026: un paradigmático muestrario de hipocresía, eso si, travestido de narrativa «disruptiva».
Si pasas mucho tiempo en Internet, probablemente sepas que Marco Rubio, cuando era adolescente, ganaba dinero extra trabajando para su difunto cuñado Orlando Cicilia. El negocio importaba y vendía animales exóticos como tapadera para transportar casi medio millón de libras de cocaína y marihuana.
Palantir es el Sherlock Holmes de la vigilancia masiva: deduce, predice y a veces inventa enemigos. Juan Alonso señala al respecto que «La primicia la dio el periodista especializado en nuevas tecnologías, Sebastián Catalano desde el portal Infobae, el 14 de noviembre de 2024: “Milei estrecha vínculos con los millonarios tech: apoyo de los unicornios y la conexión con la cofradía que reina en Silicon Valley”.
“El presidente tiene diálogo con Elon Musk, a quien asegura haber marcado el camino del puesto que ocupará en el gobierno de Trump. Recibió a Peter Thiel en la Casa Rosada y designó a Alec Oxenford embajador en EE.UU. Mercado Libre, Globant y Endeavor, alineados”. Entre las empresas en la góndola de la tecno idelogía de ultraderecha, Palantir se destaca, opera con la CIA, Israel e Inglaterra.
El decreto de Javier Gerardo Milei que empodera a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) tiene el objetivo de fundar una Policía Secreta como el ICE de Donald Trump, vigilar, castigar y obviamente si se requiere, asesinar opositores considerados «terroristas». La misma narrativa de los represores en los años setenta, solo cambian los emisores – los originales o murieron o están en eso- y obviamente la tecnología. Veamos.