El 16 de mayo de 2026, el gobierno de Javier Milei confirmó el envío de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina a Bolivia. La Cancillería lo comunicó como un operativo de “asistencia humanitaria” orientado al traslado de alimentos en un escenario de bloqueos, cercos urbanos y desabastecimiento, en medio de un proceso de creciente conflictividad social protagonizado por organizaciones campesinas, indígenas, sindicales y territoriales movilizadas contra las políticas de ajuste, concentración de la tierra y deterioro de las condiciones de vida impulsadas por el gobierno de Rodrigo Paz.
El debate sobre si la economía actual representa un neofeudalismo (o tecnofeudalismo) impulsado por gigantes tecnológicos o la evolución hacia el hipercapitalismo se centra en cómo las grandes corporaciones obtienen sus ganancias. Quienes argumentan que vivimos en un neofeudalismo (como Yanis Varoufakis) sostienen que el capitalismo tradicional ha muerto. Señalan que las plataformas digitales actúan como «señores feudales» que cobran rentas o peajes por el uso de sus ecosistemas, mientras que los usuarios generan valor simplemente existiendo y navegando en ellos. En contraposición, académicos marxistas y teóricos de la economía política sostienen que calificarlo de feudalismo es un error. Desde esta perspectiva, la economía moderna sigue basándose en la maximización de ganancias, la extracción de plusvalía y la explotación capitalista clásica. Las llamadas «rentas» tecnológicas son simplemente nuevas estrategias de acumulación y monopolio dentro del hipercapitalismo
La «trampa de Tucídides» es una teoría geopolítica, popularizada por el politólogo Graham Allison, que postula que cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia hegemónica establecida, el choque violento suele ser la norma. En el contexto del declive del imperialismo estadounidense, describe el temor de Washington ante el ascenso de China.