El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso un arancel del 10% a los productos que importa Estados Unidos, con tasas aún más altas para los países que él considera los «peores infractores». James Surowiecki, periodista estadounidense especializado en economía sostuvo: «No puedo creer que dijeran ‘simplemente dividiremos el déficit comercial por las importaciones y le diremos a la gente que esa es la tasa arancelaria’. ¡Y luego decidieron fijar nuestros aranceles simplemente reduciendo a la mitad esa tasa totalmente inventada! Esto es estúpido y tramposo». Veamos.
No se puede forjar una coalición progresista duradera de la clase trabajadora sin recuperar a la clase trabajadora de cuello azul. De cara al futuro, lo que está en juego es claro: los progresistas deben diseñar estrategias matizadas que aborden directamente la disminución del apoyo entre los trabajadores manuales, de servicios y administrativos. Deben hacerlo o arriesgarse no solo a la derrota electoral en campos de batalla clave, sino también a un mayor empoderamiento de las fuerzas de extrema derecha.
Las políticas económicas, sociales, de salud, de educación, de seguridad, etc., del Presidente Milei y de todo su equipo son insustentables en términos sociales y económicos. Sólo pueden mantenerse endeudando al país y malvendiendo divisas para sostener la bicicleta financiera, aceptando condiciones contrarias a los intereses sociales y nacionales en busca de un “arreglo” con el FMI y en beneficio del capital financiero.