El belicismo ha alcanzado su punto álgido en Europa. Todo comenzó cuando Estados Unidos, bajo Trump, decidió que no valía la pena pagar por la «protección» militar de las capitales europeas de posibles enemigos. Trump quiere impedir que EE.UU. pague la mayor parte de la financiación de la OTAN y proporcione su poderío militar y quiere poner fin al conflicto Ucrania-Rusia para poder concentrar la estrategia imperialista de EE.UU. en el «hemisferio occidental» y el Pacífico, con el objetivo de «contener» y debilitar el ascenso económico de China.