«Mi mejor creación fué Tony Blair», sostuvo Margaret Tatcher. «Sólo hay algo peor que la traición, el llano», replicaba Juan Carlos Mazzon el gran operador pero nista de los años 90 y principios de este siglo. Efectivamente sabían lo que decían. A lo largo de las últimas décadas, la socialdemocracia abandonó a los trabajadores. Luego los trabajadores abandonaron a la socialdemocracia. El peronismo repitió este ciclo a finales del siglo pasado y tras el gobierno del FDT, obviamente con las especificidades de una formación social periférica. Interesante entonces esta lectura situada sobre una experiencia política, social y electoral tan ajena como próxima: La socialdemocracia que surgió en primer lugar para representar los intereses de los trabajadores frente al capital, pero acabó respondiendo a las contradicciones del capitalismo terminó por defender los intereses del capital frente a los de los trabajadores.
El viernes, Pekín desveló una segunda etapa, más bien tímida, de su plan para reducir el impacto de la crisis inmobiliaria. Pero China prefiere ahora esperar a las decisiones de la administración Trump, que pretende atacarla directamente, antes de ajustar su respuesta y adaptar su modelo económico.
“¿Quiénes son los palestinos? No conozco a nadie de ese nombre. No existen”. En esta declaración de Golda Meïr en 1969 se encuentra la esencia de lo que permitirá, cincuenta años después, el genocidio de las y los palestinos de Gaza, que a pesar de su cobertura mediática en directo por parte de sus víctimas y de un movimiento solidario organizado en muchos países, ha continuado irremediablemente durante un año. Un recorrido por los movimientos de resistencia en parte de la eurozona y Estados Unidos muestra que la movilización no ha superado el techo de la islamofobia. En La Argentina, el gobierno se alineó sin condiciones con el estado terrorista Israelí y la oposición mayoritaria o tiene una agenda cooptada por la propaganda israelí o invisibliza el genocidio.