La respuesta contra esta ola reaccionaria no puede ser darles la razón, sino mantenerse firmes. La izquierda debe reconstruirse bajo esos términos, sanar las heridas y recuperar la ilusión. Los movimientos sociales deben aguantar el embate, seguir dando ejemplo y lidiar con esta fascistización que viene y que puede que vuelva a traer violencia a las calles. La lucha contra esas deserciones y esa desafección que hace crecer a los monstruos mientras surge un mundo nuevo, como decía Gramsci, nunca puede ser a base de renuncias, sino compitiendo por este relato y dando ejemplo en la praxis