Argentina opera en sentido contrario en todas y cada una de las direcciones que históricamente el desarrollo económico ha marcado, así como las guerras comerciales. Libera el comercio cuando hay que proteger, elimina el Estado cuando hay que intervenir, regular y planificar el uso de materias primas y materiales escasos para la transición energética y se alía con quien se protege y produce y exporta las mismas materias primas. Una locomotora de insensatez.