Una primera conclusión de estas elecciones es que, a pesar de la aparente omnipotencia de las encuestas en el presente análisis político, de su asignado carácter de oráculo sagrado en la confusión política presente, la política y la democracia son algo mucho más complejo, y mucho más importante que lo que pueda ser reducible a cifras. La política, como sabemos, es siempre un juego que se decide entre fortuna y virtud, determinación y contingencia, estructura y agencia. O el juego entre lo esperado, lo esperable y lo inesperado.