La combinación de hombres y mujeres con hoces y martillos se convertiría en un dispositivo iconográfico que expresaría de manera intrigante la unidad en la sociedad socialista o comunista de la ciudad y el campo, así como del hombre y la mujer. En cuanto al martillo, al igual que la escuadra del carpintero y el par de compases, eran atributos frecuentemente utilizados tanto por logias masónicas como por gremios de artesanos. El martillo tomó precedencia como un símbolo particularmente destacado del trabajo industrial, y luego formaría la mitad del emblema de la industria y la agricultura socialistas conocido internacionalmente como la hoz y el martillo.
Gustavo Petro con 63 años, economista, había ganado la elección interna del Pacto Histórico con el 80 por ciento de los votos y obtuvo más del 51 por ciento de los votos en la segunda vuelta frente a Rodolfo Hernández en las presidenciales. Ex guerrillero, Petro es un gran referente de la lucha política en Colombia y también se proyecta como un liderazgo con proyección regional. Está sin embargo aún subvaluado, aunque su historia de lucha es muy potente. Vale la pena escucharlo, pues expresa una mirada novedosa en una región que reclama urgente nuevos liderazgos.
Ahora que son todos desarrollistas, hay que mirar la película completa de este modelo que, para intentar desplegarse, requirió de la traición al mandato popular encarnado en el desconocimiento del acuerdo con Perón y la represión estatal sin concesiones mediante el plan de Conmoción Interna del Estado (Conintes) . Una joya el desarrollismo, que no por nada sirve de cajón de satre a un sector amplio de la casta política que nos zamarrea, por ahora sin destino a la vista.