Cristina Fernández de Kirchner describe al neoliberalismo como aquel dispositivo que superpone las temporalidades: el pasado vuelve sobre el presente para impedir el futuro. En su mayor nivel de ofensiva el neoliberalismo elimina el tiempo de la política. Es la idea del Fin de la Historia: es decir, del fin del movimiento. Cuando las que han dejado de moverse son las ideas y la política, lo que se mueve son los dólares, los precios y la pobreza. En la misma línea ya Rodolfo Walsh advertía «Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas». Entonces, historizar es parte de la tarea a realizar. La otra es distribuir, claro.
El objetivo declarado de estos aumentos de tasas es ‘controlar’ la inflación y hacer que las actualmente altas vuelvan a la llamada tasa objetivo que ambos bancos centrales tienen del 2%. Roberts y otros han argumentado firmemente, con evidencia, que esta política de ajuste monetario tendrá poco efecto en la reducción de la inflación porque las causas de la inflación no radican en una oferta monetaria excesiva (la teoría monetarista) o en salarios excesivos que elevan los precios (la teoría keynesiana). Ninguna de estas teorías está respaldada empíricamente y en la nota se fundamenta esta crítica al monetarismo. Pero más allá de la críticas a la FEC y al BCE, yendo ya a las discusiones de cabotaje: ¿no les recuerda algo?
La Argentina ha perdido especificidad desde el año 1976 a la fecha y ya no es una formación económico-social tan original como el “mito urbano” supone. Así las cosas, es posible afirmar, aun con todos los reparos que implica una afirmación general, que sostener la unidad, no romper la coalición progresista sólo puede ser alternativa de gobierno popular-democrático si se aparta el rumbo económico del plan que fija el FMI (neoliberalismo económico y social).
Ya Nicolás Casullo advirtió que «El peronismo cuando va todo unido se pone conservador» y evitarlo a partir de las elecciones de octubre de 2023, aún abiertas para las dos fuerzas mayoritarias, parece ser la acción política adecuada, según la evidencia que disponemos hasta hoy.