No deben asumirse posiciones dogmáticas frente al endeudamiento. La deuda externa es un instrumento de política económica válido y necesario para los países. Y, en el caso de las economías periféricas, lo deseable es que el endeudamiento responda a metas de desarrollo. Pero tradicionalmente la deuda es un mecanismo dirigido al pago a los acreedores privados – inversionistas de carácter especulativo – y/ o «formación de activos externos» – fuga de capitales -. Así las cosas, las «metas de desarrollo», son parte de la «narrativa» de los sectores de poder, que se benefician con el endeudamiento externo y extremo, valga la cuasi redundancia.