Abundan en este momento los diagnósticos acerca de la situación de nuestro país, de nuestra América y del mundo, algunos bastante sesudos y otros algo superficiales, pero en general proveen una sensación de desconcierto que al fin nos interroga: ¿Estamos fuera de órbita los que pensamos de cierta manera? ¿O son los otros los extraviados? En el video de apertura a propósito del interrogante planteado por Zaffa, una nueva locura se ha desatado en el país. ¿Y van..?
Según la encuesta anual de Economía y Finanzas Personales de Gallup publicada hoy, 28 de abril de 2026, el pesimismo sobre las finanzas personales en Estados Unidos ha alcanzado un nivel histórico.
Récord de pesimismo: El 55% de los estadounidenses afirma que su situación financiera está empeorando, la cifra más alta desde que Gallup comenzó a rastrear este indicador en 2001.
Quinto año de declive: Es el quinto año consecutivo en el que más personas dicen que sus finanzas empeoran en lugar de mejorar.
Perspectiva económica general: Un 73% de la población cree que la economía nacional en su conjunto está empeorando, el nivel más negativo desde octubre de 2023.
El informe y analistas financieros atribuyen este descontento a varios factores críticos:
Costo de vida y asequibilidad: La inflación persistente y el aumento de precios en alimentos, vivienda y energía siguen siendo las principales preocupaciones.
Conflictos internacionales: La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz debido al conflicto con Irán ha disparado los precios del petróleo (alcanzando picos de $118 por barril en marzo), lo que impacta directamente en el bolsillo del consumidor.
Políticas arancelarias: Un sector de la población asocia el encarecimiento de bienes con los nuevos aranceles implementados a principios de abril.
Comparativa con crisis anteriores
Para poner estos datos en contexto, el nivel actual de pesimismo supera los peores momentos de crisis previas:
Gran Recesión (2008): El sentimiento de empeoramiento alcanzó el 49%.
Pandemia (2020-2023): El indicador llegó al 50% en momentos críticos, pero nunca había superado la barrera del 55
Fue audaz y desafiante ante poderes concentrados, a pesar de que su llegada a la presidencia en 2003 se concretó tras una cobarde elusión del balotage por parte del peronista neliberal Menem, lo que lo obligó a asumir con un bajo porcentaje de votos. Menos votos que desocupados.
Sin embargo ignoró los vaticinios de inestabilidad que muchos vaticinaban.
Indisciplinado frente a las élites económicas y mediáticas, impuso su propia agenda y lográ así con enorme capacidad «representar » a la juventud y convocarla nuevamente a la práctica política.
La figura de Néstor Kirchner supuso un cambio de época en la política argentina post crisis de 2001 tras casi un cuarto de siglo estragado por el neoliberalismo.