La consigna “Cristina Libre” no puede reducirse a un mero eslogan electoral. En la política argentina, los lemas suelen condensar significados más profundos que trascienden la coyuntura de una campaña. Este tipo de consigna funciona como un símbolo que articula varias dimensiones:
Dimensión judicial y política: expresa la idea de que Cristina Fernández de Kirchner debe estar libre de causas judiciales que sus seguidores consideran persecución política.
Dimensión identitaria: se convierte en un grito de pertenencia, un modo de reafirmar la identidad kirchnerista frente a adversarios y detractores.
Dimensión histórica: remite a una narrativa de resistencia, donde la figura de Cristina se asocia con luchas populares y con la defensa de derechos sociales conquistados durante sus gobiernos.
Dimensión cultural y emocional: más allá de la política, se instala como consigna en marchas, canciones y expresiones artísticas, generando un sentido de comunidad.
En otras palabras, no es solo un recurso de marketing electoral, sino un significante cargado de memoria, afecto y disputa simbólica, política y electoral. Sin embargo, esto no parece ser admitido por toda la dirigencia . Por caso, ayer mientras ayer CFK era sometida al escarnio en el TOCF 7 por la farsa de la llamada causa «Cuadernos», otro sector del peronismo bonaerense el mismo día armó un festival.
Es pertinente exigir información sobre si la IA está empeorando o aumentando la frecuencia de los errores de puntería en el campo de batalla. Como la mayoría ya sabe, el primer día de los ataques contra Irán, una escuela en Irán fue bombardeada, causando la muerte de más de 175 personas, muchos de ellos escolares. Nadie sabe con certeza qué pasó, y nadie quiere asumir la responsabilidad.
La guerra asistida por IA extiende una lógica con raíces en la guerra industrial del siglo XX: una distancia fría que convierte a los humanos en puntos de un conjunto de datos. Estados Unidos está utilizando inteligencia artificial en su guerra con Irán. El ejército afirma que la «variedad» de sistemas de IA en uso está dedicada a ordenar datos, desplegados como herramientas y no como agentes. El jefe del Mando Central de Estados Unidos, Brad Cooper, afirma que los sistemas de IA ayudan a las fuerzas armadas, permitiéndoles «filtrar enormes cantidades de datos en segundos para que nuestros líderes puedan atravesar el ruido y tomar decisiones más inteligentes más rápido de lo que el enemigo puede reaccionar.»