El 7 de noviembre de 2025, Donald J. Trump declaró la Semana Anticomunista 2025 como «un solemne recuerdo de la devastación causada por una de las ideologías más destructivas de la historia.» Proclamó que el comunismo era una historia de «sangre y dolor» y que no era más que servidumbre. La siguiente afirmación es especialmente destacable: «Las nuevas voces ahora repiten viejas mentiras, encubriéndolas en el lenguaje de ‘justicia social’ y ‘socialismo democrático’, pero su mensaje sigue siendo el mismo: renuncia a tu libertad, deposita tu confianza en el poder del gobierno y cambia la promesa de prosperidad por el vacío consuelo del control.»
Dicen las noticias que en las elecciones presidenciales de Chile ganó el candidato José Antonio Kast y perdió la candidata Jeanette Jara, las y los analistas afirman que esa derrota se la debe al presidente saliente Gabriel Boric. Lo explican desde muchas perspectivas, desde errores en la conducción gubernamental hasta lo que llaman su falta de definición, su tibieza, su incapacidad para asumir posiciones antiimperialistas y anticapitalistas.
En América Latina, nuestro arte está directamente ligado a nuestra identidad que surgió bajo regímenes autoritarios; cuando los artistas iniciaron sus obras monumentales donde plasmaron la violación de los derechos humanos y a su vez la búsqueda de una nueva identidad artística.
En este movimiento, separado del street art, no es tan común ver la sátira como algo recurrente, las escenas que vemos son directamente relacionadas con la realidad de la vida cotidiana, muchas veces con una estética influenciada por el surrealismo alemán y donde la iconografía latinoamericana siempre está presente.