El día de Navidad de 2025, mientras gran parte del mundo celebraba una festividad religiosa, aviones de guerra estadounidenses llevaron a cabo ataques aéreos en el estado nigeriano de Sokoto. Washington describió la operación como una misión antiterrorista precisa contra combatientes vinculados al ISIS, enmarcada como una respuesta urgente a los ataques contra las comunidades cristianas. Esa explicación oculta el verdadero significado político de los ataques. Lejos de ser una acción de seguridad limitada, el bombardeo representa una renovada intervención del imperialismo estadounidense destinada a reafirmar su control sobre África Occidental, utilizando la fuerza militar para disciplinar a los Estados, asegurar el acceso a los recursos y contener la expansión de los movimientos independentistas antiimperialistas en el Sahel. Nigeria, el país más poblado y la mayor economía de África, es fundamental en este esfuerzo. Obviamente, nuestro idiota ya se alineó en nombre de «la libertad».
En la última edición del año abordamos y analizamos el nuevo esquema de bandas, su comparación con otros esquemas utilizados y los desafíos de cara al 2026 específicamente.
El ministro de Asuntos Exteriores de Venezuela, Yván Gil, presentó esta denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, acusando a Estados Unidos de un «acto grave que implica el uso de la fuerza, secuestros y piratería» en aguas internacionales del Caribe.