La precariedad económica predice mejor el apoyo a Trump que la pobreza, lo que sugiere que Trump tiene algo valioso que decir a quienes se aferran a la clase media para sobrevivir. Una oposición competente tiene la responsabilidad de descubrirlo.
La geonomía es un nuevo término para las teorías y políticas económicas internacionales. Según Gillian Tett, del Financial Times , en el pasado, « se asumía generalmente que el interés económico racional y personal era lo que prevalecía, no la política turbia. La política parecía derivar de la economía, no al revés. Ya no. La guerra comercial desatada por el presidente estadounidense Donald Trump ha conmocionado a muchos inversores, ya que parece irracional según los estándares de la economía neoliberal. Pero, sea «racional» o no, refleja un cambio hacia un mundo donde la economía ha quedado relegada a un segundo plano frente a la política, no solo en Estados Unidos, sino también en muchos otros lugares». En esta perspectiva debe analizarce el sostenimiento de los organismos geoeconómicos como el FMI al actual gobierno nacional, de entrega y represión.
Aranceles, deportaciones, anexiones territoriales, control de minerales y energía, intimidación a otros países, apuesta por los combustibles fósiles e incorporación de billonarios al Gobierno, nada de lo que hace Donald Trump, como representante de la élite de poder, es casual. Tampoco lo es el accionar del sistema corporativo del que forma parte, con una estrategia global que va mucho más allá de sus exabruptos.