Argentina forma parte del Sistema Internacional de Protección a los Derechos Humanos que la Corte Penal Internacional integra y que la extrema derecha de LLA pretende desconocer, como lo ha hecho el presidente Milei ante la orden de detención emitida por esa Corte contra el primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu y su ex ministro de defensa Yoav Gallant. Frente a los crecientes atropellos que el poder ejecutivo argentino produce contra derechos esenciales, la pasividad de la dirigencia política local se torna intolerable.
El 1 de marzo próximo, cuando a Javier Milei le toque dar su segundo discurso de apertura de sesiones en Argentina y Donald Trump ya esté en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Uruguay, Luis Lacalle Pou le pasará la banda al referente del Frente Amplio (FA), Yamandú Orsi.
«Mi mejor creación fué Tony Blair», sostuvo Margaret Tatcher. «Sólo hay algo peor que la traición, el llano», replicaba Juan Carlos Mazzon el gran operador pero nista de los años 90 y principios de este siglo. Efectivamente sabían lo que decían. A lo largo de las últimas décadas, la socialdemocracia abandonó a los trabajadores. Luego los trabajadores abandonaron a la socialdemocracia. El peronismo repitió este ciclo a finales del siglo pasado y tras el gobierno del FDT, obviamente con las especificidades de una formación social periférica. Interesante entonces esta lectura situada sobre una experiencia política, social y electoral tan ajena como próxima: La socialdemocracia que surgió en primer lugar para representar los intereses de los trabajadores frente al capital, pero acabó respondiendo a las contradicciones del capitalismo terminó por defender los intereses del capital frente a los de los trabajadores.