Las denuncias de fraude se han convertido en un clásico en las narrativas de las derechas políticas y mediáticas y ya se usan nada menos que en EEUU. Y no olvidemos que nuestras derechas ya amagan con usarlas aquí. La guerra cultural de la derecha es así como no se cansa de repetir Milei y todos sabemos que, entre denunciar que Podemos quería destruir la democracia y expropiarte la casa de la playa, o que Pedro Sánchez es poco menos que un dictador y decir que hay fraude electoral en España hay un trecho muy corto.
Mucho palabrerío sobre la moneda fuerte, pero resulta que el peso queda debilitado. Primero, porque el habilitar movimientos en moneda extranjera es un incentivo a la utilización del dinero que no es controlado a discreción por el Estado, por el momento relativamente neutral debido a la existencia de los controles cambiarios. Pero fundamentalmente, porque se desincentiva el posicionamiento en pesos al sostener bajas tasas de interés. Caputo sin rumbo.
Como ya hace más de una década ocurre en la región sobre gobiernos populares, los que buscan autonomía política en sus decisiones, en Colombia, el gobierno de Gustavo Petro enfrenta una feroz arremetida de los conglomerados mediáticos. A través de fake news y campañas de desprestigio, intentan erosionar el apoyo popular y debilitar sus logros en justicia social y ambiental. Nada nuevo en el continente una guerra mediática que va escalando cada día y quebrando mallas de resistencia incluso en el campo de intelectuales y analistas hasta hace muy poco tiempo considerados «propios». Son las reglas desiguales del juego.