“La mente humana no es como ChatGPT y similares, un pesado motor estadístico para comparar patrones, que se atiborra de cientos de terabytes de datos y extrapola la respuesta conversacional más probable a una pregunta científica. Por el contrario, la mente humana es un sistema sorprendentemente eficiente e incluso elegante que opera con pequeñas cantidades de información; no busca inferir correlaciones brutas entre puntos de datos sino crear explicaciones. Dejemos de llamarlo inteligencia artificial y llamémoslo como ‘software de plagio’ porque no crea nada más que copias de obras existentes, de artistas, modificándolas lo suficiente como para escapar de las leyes de derechos de autor”.