Las tensiones internas en el peronismo, lejos de ser destructivas, deben ser canalizadas en un debate programático profundo que impulse la democratización de las organizaciones libres del Pueblo. De lo contrario, el riesgo es seguir perdiendo legitimidad frente a un gobierno que promueve la desintegración social, la ruptura de los lazos comunitarios y la dispersión de las organizaciones que históricamente defendieron los derechos de las clases populares.