El capitalismo presenta un gran número de defectos, pero la tasa de ganancia, los beneficios y el modelo de crecimiento indiscriminado quizás sean el mayor impedimento para la transición energética. No es que esta no pueda llevarse a cabo a largo plazo; el problema radica en que no es posible realizarla con esta escala de producción debido a la escasez física de los materiales. Tal vez con una escala menor, más equitativa, con necesidades más racionales y con una menor disparidad, podría ser posible.