Tras la caída de la Unión Soviética, el sistema de salud georgiano devino en un campo de pruebas para las políticas de privatización. El resultado: aumento de la mortalidad, reaparición de enfermedades que habían sido erradicadas y abandono de la atención preventiva. Es esa etapa de desmantelamiento de la salud pública estamos en Argentina, no somos tan «originales», desde el año 1976 el rasero neoliberal nos ha queitado paulatinamente especificidad socioeconómica y nos ha dejado la gran «argentinidad al palo» como narrativa bizarra. Las recientes declaraciones del primo Macri sobre las restricciones eventuales al acceso al sistema por parte de ciudadanos, llamémosle «no porteños», es un apenas síntoma del modelo final de salud pública que tiene el neoliberalismo para ofrecer. «Ninguna y para nadie». Suerte al enfermarte.
Boeing ha caído. Y probablemente por mucho tiempo. Desde el accidente de un avión de Alaska Airlines el 5 de enero, que se saldó milagrosamente sin heridos graves, la Administración Federal de Aviación estadounidense (FAA) ha prohibido 171 aviones Boeing 737 Max 9 en todos los vuelos, a la espera de nuevas investigaciones. Por estas tierras se suceden los incidentes de Fly Bondi pero, a diferencia de lo que sucede en USA, la regulación estatal va en retirada y la empresa estatal más segura, está por ser rematada una vez más. Suerte al «volar».
En 1923, al menos en la mayor parte de Europa, los disparos habían cesado. Sin embargo, en Alemania, un grupo de jóvenes académicos pensaban que la agitación social que siguió a la Primera Guerra Mundial aún podía provocar una catástrofe y creían que un instituto de investigación social era un paso necesario para hacer frente a este desafío.