El 25 de febrero de este año, el bolsonarismo recuperó las calles. Aunque luego de esa protesta ha producido otros actos, aquel evento es vital para comprender la dinámica de una dirigencia de extrema derecha que pretende avanzar políticamente, pero que se encuentra acorralada judicialmente por su participación directa en el intento de fraguar un golpe para evitar la vuelta de Luiz Inácio Lula Da Silva a la presidencia.