Ucrania, Palestina, Venezuela y ahora Irán constituyen distintos frentes de un conflicto global. Además de seguir la agenda del sionismo en la región, el ataque a Irán intenta impedir por la fuerza el ocaso de la hegemonía estadounidense y occidental.
Una macroeconomía ordenada que se sostiene sobre ajuste fiscal contractivo, crédito restrictivo, tipo de cambio apreciado y apertura comercial indiscriminada tiende a reproducir un patrón con demasiados ejemplos en la historia económica argentina, sin embargo como señalaba Rodolfo Walsh en 1968 «Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas»
Los precios del petróleo subieron casi un 9% hoy, alcanzando los 73 dólares por barril, su nivel más alto en más de ocho meses, debido a que los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán intensificaron drásticamente las tensiones en Oriente Medio. Y parece que el estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento vital por el que transitan aproximadamente una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y volúmenes significativos de gas natural, está bloqueado (a pesar de que Teherán insiste en que el estrecho permanece abierto). Las compañías navieras están desviando sus buques y las aseguradoras están aumentando drásticamente las primas.