Dos informes publicados ayer 22 de agosto confirman lo que ya se sabía: Israel está usando el hambre como arma de guerra en Gaza y como estrategia no solo para matar a los palestinos, sino para deshumanizar a la población y desintegrar la sociedad. “Israel está privando deliberadamente de agua a la población de Gaza. Como parte de su campaña genocida, las autoridades israelíes están negando a los palestinos necesidades básicas para la vida, como alimentos, agua y atención sanitaria”
BRICS+ es contradictorio, desigual y frágil, pero en sus aperturas, el Sur Global se abre un espacio para la soberanía y la lucha. La historia que venden es que el «orden» fue construido por hombres razonados con trajes sensatos. La historia que vivimos es diferente. La multipolaridad no surgió de seminarios o cumbres; es la réplica de cinco siglos de saqueo, el retroceso de las guerras y las sanciones, y la negativa de los colonizados a seguir pagando por la civilización de otra persona.
Los años 70’ fueron testigos del auge de la violencia política que tuvo sus principales manifestaciones en el accionar de las organizaciones armadas revolucionarias y en la represión protagonizada por agentes estatales. La fuga de militantes revolucionarios presos en el penal de Rawson y los posteriores fusilamientos de un grupo de ellos en una base naval en agosto de 1972 son un ejemplo paradigmático de aquello y marcaron un momento de quiebre en la política represiva del estado, que pasó a la eliminación física de los guerrilleros. También, estos episodios fortalecieron el descontento popular hacia la dictadura militar y convirtieron a los llamados “héroes de Trelew” en un ejemplo a seguir por parte de la militancia juvenil de aquel entonces. La conocida como masacre de Trelew constituye entonces un hecho de vital trascendencia en el ocaso de la Revolución Argentina y un hito en la memoria de las organizaciones armadas revolucionarias, siendo además uno de los momentos de mayor unidad entre estas.