El giro fascista de Elon Musk no es en absoluto desconcertante. Todo tiene que ver con el trabajo. Todo empezó cuando los trabajadores de Tesla intentaron sindicarse en 2017. Musk se opuso ferozmente al intento de sindicalización, y ganó. Hoy, Tesla es el único fabricante de automóviles no sindicalizado en Estados Unidos. Pero hay otras miradas supremacistas, esta vez sobre el magnate sudafricano, un cabecita con plata, que todo lo complica