El nuevo inquilino de Bercy, Éric Lombard, oficialmente Ministro de Economía, Finanzas y Soberanía Industrial y Digital, fue, tras su nombramiento el 23 de diciembre, calificado por la prensa como un hombre de izquierdas o etiquetado a la izquierda. Desde luego, no es la primera vez que los miembros de los gobiernos de Emmanuel Macron heredan esta etiqueta. Pero esta vez hay tres diferencias.
Alejandro Werner fue el encargado de asignar (monitorear) el préstamo delictivo que el FMI asignara al presidente Macri en 2018. Lejos de considerar un acto reprochable el haber otorgado el préstamo, las conclusiones de Werner son otras. Cuando un gobierno enfrenta una coyuntura electoral y, como en el caso del presidente Macri, desarrolla las políticas que el FMI considera “correctas” para sus intereses y el de los acreedores, debe apoyárselo abiertamente y sin entrar tanto en consideraciones políticas sobre el consenso o no que tenga ese gobierno “amigo”. Saquen ustedes conclusiones.
Es un hecho: el neoliberalismo ha fracasado. Los principales ejes de las políticas aplicadas desde los años 80 -globalización, financiarización y represión social- han mostrado sus límites sociales, ecológicos y políticos. Pero este fracaso no significa el fin de la contrarrevolución a favor del capital que comenzó con el neoliberalismo. Al contrario, lo que está surgiendo parece más bien una aceleración de este fenómeno, con la aparición de una alternativa libertaria.