A finales de 2025 se cumplirán 16 años del estallido de la crisis de la deuda soberana en Grecia, una década marcada por la convulsión económica, política y social que representa uno de los períodos más determinantes de la Historia reciente griega. Las secuelas de la recesión todavía son patentes en un país que fue durante unos meses el centro de la mayor tensión y fragilidad de la Unión Europea. Un interesante espejo para nuestro país, desde que decidió reconocer la deuda ilegítima – desconociendo el resultado negativo del referendum popular – para aceptar las políticas de austeridad impuestas por la troika, la crisis en Grecia ha estallado el sistema de representación política, incluída la de Syriza y nunca se ha detenido.