En un intento de mantener cierta “neutralidad”, el presidente Lula no se ha adherido a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, pero, por supuesto, es socio de China dentro de los BRICS. Sin embargo, esto no ha impedido que los medios occidentales especulen y generen alarmismo sobre la creciente influencia de China en el “patio trasero” de América, ni que el grupo de expertos de la OTAN, el Atlantic Council, especule sobre la posibilidad de que la armada china utilice el puerto de Chancay en un conflicto relacionado con Taiwán o el Mar del Sur de China. Los eventos en torno a APEC y el G20 demuestran que, aunque Estados Unidos no puede asegurar su control en este hemisferio, no se rendirá sin continuar sus esfuerzos por mantener su hegemonía en la región. En esta perspectiva, el alineamiento incondicional del gobierno de Javier Milei, es una prueba ácida de lo que la lucha por la hegemonía supone en la región.
En julio, el Nuevo Frente Popular superó las expectativas al vencer a Marine Le Pen y ganar las elecciones parlamentarias francesas. Pero la alianza se enfrenta ahora a una escisión, ya que partes centristas del Parti Socialiste se rebelan contra el pacto con France Insoumise.
Más allá de sus aspectos clínicos y psicológicos (que los tiene), observamos que la estrategia narrativa dominante para abordar los problemas de salud mental en general y los del estado de ánimo en particular, supone negar cualquier conexión entre padecimientos subjetivos y política, reducirlos a su especto clínico (que insistimos, lo tiene). Desconexión insostenible y absolutamente disfuncional a cualquier estrategia integral para el abordaje de esta problemática compleja.