Guillermo Gallo Mendoza: el desafío de disputar la tierra, la renta y el poder

Guillermo Gallo Mendoza: el desafío de disputar la tierra, la renta y el poder

Gallo Mendoza representa una tradición político-intelectual argentina hoy particularmente necesaria: la del técnico que no separa conocimiento, estructura económica y transformación social. Su trayectoria —ingeniero agrónomo, investigador, docente, planificador y militante— estuvo atravesada por una preocupación central: quién controla los recursos estratégicos y para qué proyecto de país se los utiliza.

Hay un punto especialmente significativo: su estudio de 1964 sobre la tenencia de la tierra. Allí identificó que las políticas de crédito, semillas o comercialización podían aliviar problemas del sector agropecuario, pero no resolvían la cuestión fundamental: la estructura de propiedad de la tierra.

Ese planteo conserva una extraordinaria actualidad. La cuestión agraria argentina no puede reducirse a productividad, exportaciones o incorporación tecnológica. Detrás de esas variables existe una relación de poder: quién posee la tierra, quién controla los recursos naturales, quién captura la renta y quién decide el destino de la producción.

Por eso resulta muy acertada la comparación que hace el homenaje con Bialet Massé. Si Bialet Massé había recorrido el país para mostrar las condiciones materiales de las clases trabajadoras, Gallo Mendoza estudió cómo estaba distribuida la propiedad territorial. Ambos hicieron algo políticamente incómodo: obligaron al Estado a observar las relaciones de desigualdad que sus propias estructuras reproducían.

Y hay una segunda dimensión que vuelve especialmente contemporáneo su pensamiento. En 2013, bajo el seudónimo de Juan José Castelli, cuestionó la Ley de Tierras Rurales por considerar insuficiente la protección frente a la extranjerización y reclamó una política mucho más firme sobre tierras ubicadas en áreas estratégicas y de seguridad.

En el contexto actual, donde vuelven a adquirir centralidad la disputa por la tierra, los recursos naturales, la minería, los hidrocarburos, el agua y el territorio, Gallo Mendoza reaparece menos como una figura del pasado que como una caja de herramientas para interpretar el presente.

Su legado podría sintetizarse en una idea: el conocimiento no tiene sentido si no sirve para disputar el destino de la sociedad. Por eso la memoria de Gallo Mendoza no debería quedar confinada al homenaje. Su obra exige ser recuperada para discutir nuevamente qué modelo productivo, territorial y social necesita la Argentina.

En definitiva, despedir a Guillermo Gallo Mendoza es también preguntarse qué proyecto de país fue abandonado y qué relaciones de poder habría que volver a cuestionar para recuperarlo.

agosto 22, 2026
Cuando la deuda de los hogares se convierte en negocio

Cuando la deuda de los hogares se convierte en negocio

El endeudamiento creciente de las familias no es un problema de irresponsabilidad individual. Es el modo en que un modelo económico convierte la pérdida de ingresos reales en una cadena de deudas de supervivencia.
Cuando la morosidad se vuelve una amenaza sistémica, la respuesta no libera a los hogares: refinancia, alarga plazos y vuelve a endeudar al deudor. El objetivo no es desendeudar a las familias, sino asegurar que los acreedores cobren y que el circuito de la renta financiera no se interrumpa. El rescate, como siempre, tiene destinatario preciso cuyoas intereses defiende el gobierno y parte de la oposición: El sector financiero. Se nota mucho.

agosto 22, 2026
Endeudamiento y mora en familias. Informe CEPA

Endeudamiento y mora en familias. Informe CEPA

⬛La Trampa Invisible: Por qué tu deuda no es un fracaso personal, sino un efecto del sistema ¿Alguna vez sentiste culpa al mirar el resumen de tu tarjeta de crédito o el saldo de esa aplicación de microcréditos? En una sociedad obsesionada con el éxito y la meritocracia, la narrativa oficial es implacable: si estás endeudado, es por tu mala cabeza. Nos repiten que nos falta «educación financiera», que gastamos en lo que no debemos o que simplemente no sabemos ahorrar. Pero, ¿y si te dijera que el endeudamiento de los hogares es, en realidad, una herramienta de diseño del sistema económico? Bienvenidos a la era de la responsabilización individual: el fenómeno perverso donde las fallas estructurales de la economía se disfrazan de errores morales de los ciudadanos.
🟩De los derechos sociales al «derecho» a endeudarse: Hace unas décadas, el acceso a una vivienda digna, a una salud de calidad o a la educación superior se entendían como derechos o servicios públicos garantizados. Hoy, ante el retroceso del Estado y la privatización de la vida, esos derechos se han convertido en mercados.Como los salarios reales llevan años estancados frente al costo de vida, la brecha no se cierra con ingresos: se cierra con deuda.
⬛Financiar la supervivencia: No nos endeudamos para irnos de vacaciones al Caribe. Hoy, más del 60% de los hogares que piden un crédito lo hacen para comprar comida, pagar medicamentos o cubrir el aumento del alquiler.
🟩El salario ya no alcanza: La deuda se ha transformado en el sustituto invisible del salario que el mercado no te quiere pagar.
⬛La culpa como mecanismo de control: El mito del «derrochador» El sistema económico necesita que sientas culpa. ¿Por qué? Porque un ciudadano culpable es un ciudadano dócil. Si creés que tu crisis económica es solo culpa tuya por haber comprado un café de más en la semana, no vas a salir a la calle a exigir salarios dignos ni leyes que regulen los alquileres.La culpa despolitiza el problema. Convierte una crisis macroeconómica en un drama silencioso que se sufre puertas adentro, destruyendo la salud mental a fuerza de ansiedad, insomnio y vergüenza.
🟩Desarmando el relato oficial: Para entender cómo opera esta manipulación, es necesario confrontar los tres grandes mitos que el manual del «buen consumidor» nos repite a diario: Mito 1: «Te falta educación financiera y aprender a armar un presupuesto.»La realidad: Ningún presupuesto resiste cuando los precios de los alimentos, las tarifas y los servicios esenciales suben el doble de rápido que tus ingresos mensuales. Mito 2: «Vivís por encima de tus posibilidades.»La realidad: Las «posibilidades» actuales que ofrece el mercado laboral ni siquiera llegan a cubrir el costo real de una canasta básica total para una familia. Mito 3: «Nadie te obligó a aceptar las tasas de esa tarjeta o aplicación.»La realidad: Ante una emergencia médica o la necesidad de llegar a fin de mes, las aplicaciones financieras con intereses usureros no son una elección libre, son la única opción de supervivencia instantánea frente a la exclusión de los bancos tradicionales.
⬛Hacia una salida colectiva: El primer paso para desarmar esta trampa es perder la vergüenza. Entender que tu deuda no es un defecto de tu carácter, sino el resultado lógico de un sistema que transfiere la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo. Para cambiar las reglas del juego, necesitamos dejar de mirar el problema a través del lente del esfuerzo individual. La solución no es un taller de ahorro extremo; es la regulación de las tasas de interés usureras, el acceso justo a la vivienda y la recomposición de los salarios. Tu deuda es un problema político, no un pecado personal. En la publicación el Informe CEPA sobre endeudamiento familiar de agosto de 2026.

agosto 21, 2026