En su obra “El intercambio desigual”, Arghiri Emmanuel empieza notando que, a pesar de los múltiples desacuerdos que tenían los economistas sobre los distintos tópicos de su materia, el único consenso que se había logrado era la necesidad de dejar libre el comercio internacional, una herencia ricardiana. No obstante, a la hora de gestionar el sector externo, los economistas hacían prevalecer el proteccionismo.