En este libro, Marquetti et al. sostienen que el desarrollo desigual ha sido una característica definitoria del capitalismo. “A lo largo de la historia, los países y las regiones han mostrado diferencias en el crecimiento de la productividad laboral –un factor determinante clave para la reducción de la pobreza y el desarrollo– y, aunque algunas naciones pueden alcanzar en ocasiones los niveles de productividad o bienestar de las economías desarrolladas, otras se quedan atrás”.