Jonathan Cook advierte que el eventual liderazgo de Andy Burnham sólo tendrá posibilidades de reconstruir al Partido Laborista si rompe con el legado de Keir Starmer. Para el analista británico, la caída de Starmer fue consecuencia de una orientación política opaca de fronteras difusas con la oposición conservadora – incluso en su versión de ultraderecha referida en Nigel Farage – y subordinó al Labour a los intereses del establishment, debilitó sus vínculos con la clase trabajadora y abrió espacio al avance de la derecha.
Sin embargo, la salida de Starmer no resolverá por sí sola la crisis del laborismo. Jonathan Cook sostiene que Andy Burnham deberá distanciarse del rumbo neoliberal y proestablishment de su antecesor si quiere recuperar apoyo popular y contener el avance de la ultra derecha británica. Recuperar la nitidez después de años de opacidad parece una tarea compleja para el laborismo.
Si Cuba colapsara mañana —y el verbo «colapsar» ya no es una hipótesis académica sino una posibilidad clínica—, su epitafio no hablaría únicamente de una nación caribeña. Hablaría de una época. Diría que aquí yace un país que creyó que la moral podía imponerse al poder, que resistió durante más de seis décadas de asfixia programática, y que terminó descubriendo una verdad tan antigua como incómoda: en la política internacional, la solidaridad suele terminar donde comienzan los costos.
Roberto Baschetti declaró el viernes 19 de junio el Juicio por la Verdad que la Justicia Federal de San Martín realizó en relación a la Masacre de José León Suárez, ocurrida los días 9 y 10 de junio de 1956, y que el lunes 22 de junio tuvo su sentencia: Aramburu, Rojas y otros tres fueron declarados culpables de crímenes de lesa humanidad. Transcribimos el testimonio que dio el historiador y sociólogo en el estrado judicial.