¿Quién financió el marxismo occidental? ofrece un curso intensivo sobre la historia de la propaganda imperialista, así como sobre el método marxista para analizar la cultura y la ideología. El autor, Gabriel Rockhill, demuestra la superioridad explicativa y transformadora de un enfoque dialéctico y materialista histórico, al tiempo que dilucida cómo el mundo de las ideas constituye un espacio crucial para la lucha de clases.
A continuación, se embarca en una minuciosa contrahistoria de la Escuela de Frankfurt —que realizó una contribución fundamental al marxismo occidental— al situarla dentro de las relaciones globales de la lucha de clases y la guerra imperialista contra el socialismo existente. Con el respaldo explícito y directo de poderosos elementos de la clase dominante capitalista y del principal Estado imperialista del mundo, la Escuela de Frankfurt desarrolló una forma de teoría crítica compatible, ampliamente difundida, como sustituto del materialismo dialéctico e histórico. El volumen concluye destacando el proyecto positivo que sirve de marco metodológico rector para toda la obra: un marxismo profundamente anticolonial y antiimperialista dedicado a la construcción del socialismo en el mundo real. Basándose en una exhaustiva investigación de archivos para desvelar las maquinaciones de la clase dominante, el libro de Rockhill explica cómo la guerra intelectual mundial contra la alternativa socialista ha buscado apuntalar y promover una intelectualidad de «izquierda compatible» al tiempo que tergiversaba, difamaba e intentaba destruir a la izquierda revolucionaria. Este proceso de transformismo gramsciano puede ser rastreado en todos los movimientos de liberación regionales con mayor o menor intensidad.
Es un mecanismo habitual, Eduardo Basualdo escribió sobre el transformismo de intelectuales ( en especial economistas) en los años 90 que enamorados de la coyuntura y sus ofertas, se subieron al barco menemista. Hoy en La Argentina, las críticas a Cristina Kirchner y al kirchnerismo inaugural transitan un paradigma similar. Construir un peronismo dócil a las demandas del bloque en el poder, «colaboracionista» o «línea blanda» lo llamaba Cooke» ya en la primera resistencia.
Siempre fue un objetivo central desde el año 1946 hasta hoy y con Cristina presa y proscripta el objetivo parece al lacance de la mano.
Son 80 años de intentos de construcción de un peronismo adaptado. No siempre este intento ha fracasado y lo lamentamos.
Esta historia sobre la cooptación del Marximo a través del «Marxismo Occidental», tal vez inspire, pero como sabemos… ¡Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene!
PD: En la apertura un largo, incómodo, a veces arbitrario, pero siempre sustancial video de Néstor Kohan sobre la traición teórica del «Marxismo Occidental» y las consecuencias políticas que supuso, hoy hay que tener paciencia y sino, seguir de largo. Cierra el Indio.
Durante décadas, las reglas de la economía global —y de la disciplina económica— parecieron inamovibles. Pero ahora, con la ayuda de Donald Trump, este entramado se derrumba. Hablamos con el economista heterodoxo Ha-Joon Chang para comprender los dogmas en extinción y las alternativas emergentes. Ha-Joon Chang es uno de los economistas heterodoxos más influyentes del mundo. Profesor de la SOAS University of London y autor de obras como Kicking Away the Ladder , Bad Samaritans y Economics: The User’s Guide , entre otras, ha dedicado décadas a cuestionar la ortodoxia del desarrollo impuesta al Sur Global y a desenmascarar los mitos que subyacen al pensamiento económico convencional.
Asher Dupuy-Spencer, de Jacobin , conversó con Chang sobre el estado de la disciplina económica, el estrechamiento de las vías de desarrollo en la era de China, las perspectivas de los gobiernos de izquierda en el mundo avanzado y las consecuencias económicas de la guerra en Irán.
El artículo del house organ Axios describe una fractura significativa dentro del movimiento MAGA en torno a la política de Donald Trump hacia Irán. La paradoja es que Trump llegó al poder prometiendo una línea dura contra Teherán, pero tras la guerra de 2026 y el desgaste económico derivado del conflicto, ahora impulsa un acuerdo que una parte de su propia base considera una concesión inaceptable.
El detonante es un memorando de entendimiento negociado entre Washington y Teherán después de la denominada «Operation Epic Fury». El acuerdo incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, compromisos iraníes sobre el programa nuclear y alivio de algunas sanciones económicas. La Casa Blanca sostiene que el objetivo es estabilizar la región y evitar una nueva guerra prolongada.
Sin embargo, sectores neoconservadores y fuertemente alineados con Israel dentro del universo MAGA consideran que Trump está abandonando la estrategia de «máxima presión» sobre Irán. Figuras mediáticas conservadoras como Ben Shapiro han expresado preocupación por la posibilidad de que el acuerdo termine fortaleciendo a Teherán.
El ala nacionalista «America First» quiere evitar nuevas guerras en Medio Oriente, reducir compromisos militares externos y concentrarse en problemas internos.
El ala proisraelí y neoconservadora considera que Irán debe ser mantenido bajo presión permanente y rechaza cualquier acuerdo que implique alivio de sanciones o reconocimiento diplomático.
Durante años estas corrientes convivieron dentro de MAGA porque compartían enemigos comunes. Pero cuando la cuestión pasa de la retórica a la negociación concreta con Irán, emergen intereses divergentes.
La disputa también refleja tensiones entre Washington y el gobierno de Benjamin Netanyahu. Diversos informes recientes señalan que Trump busca cerrar el conflicto y estabilizar los mercados energéticos, mientras Netanyahu tendría incentivos para mantener una política más confrontativa hacia Irán.
Para Trump, el costo puede ser limitado porque conserva una fuerte autoridad personal sobre su base. El problema es más serio para dirigentes que aspiran a sucederlo, como J. D. Vance, quienes quedan atrapados entre las distintas facciones del trumpismo. Axios señala que esta disputa podría convertirse en uno de los primeros grandes debates sobre la orientación del movimiento MAGA en la etapa posterior a Trump.
En términos más amplios, la controversia muestra una contradicción histórica de la derecha estadounidense: la tensión entre el aislacionismo nacionalista («no más guerras») y la defensa global de los intereses estratégicos de Estados Unidos e Israel. La cuestión iraní ha vuelto visible una fractura que permanecía latente dentro de la coalición trumpista. Por supuesto, todo esto hay que creérselo, eso ya excede el marco de esta nota. En el cierre la posición de Tucker Carlson, ex MAGA aislacionista, sobre la influencia de Isrel en la política exterior norteamericana y la impertinencia de dar apoyo estadounidense a un país extranjero «sin excepciones». En la apertura «Animals» la masterpiece de Pink Floyd con imágenes de «Rebelión en la Granja» de George Orwell.