Las distintas franquicias kirchneristas -o al menos aquellos que reivindican la experiencia del kirchnerismo, con sus matices- protagonizaron otro estruendoso fracaso, como ocurre cada vez que Cristina no es candidata, y no pueden colgarse de sus votos. Ni unidos ni organizados, era lógica que no florecieran mil flores: sumando los votos de la Cámpora (Cleri), el rossismo de la Corriente Nacional de la Militancia (Busatto) y el Movimiento Evita (Toniolli) apenas llegaron a superar la mitad de los votos de Lewandosky para gobernador, o Perotti para diputado provincial. Otro tanto pasó con Oscar «Cachi» Martínez cuyo partido «100 % Santafesino» forma parte del Frente Renovador de Sergio Massa: al cierre de éstas líneas estaba quinto entre ocho listas que compitieron en la interna. Penoso. La mirada metropolitana ha fracasado y el sectarismo fué su motor.